En el marketing existe un eterno dilema basado en la ausencia de promoción comercial. Si mi competencia no está presente en un entorno, ¿debo aprovechar para aparecer o hacerlo supondrá motivarle a que compita conmigo? En la mayoría de casos la respuesta es afirmativa, vale la pena el riesgo porque el impacto publicitario inicial será nuestro.

Pero en el marketing online la situación puede evolucionar. Por ejemplo, ¿qué sucede cuando nuestra web no tiene un buen posicionamiento web pero el de la competencia es aún peor, incluso cuando todos intentamos lograr las primeras posiciones?

Esta paradójica situación se da cuando los primeros resultados de búsqueda están acaparados por empresas que no son de la competencia, ni siquiera tienen posibilidad de quitarnos clientes porque ofrecen algo distinto, pero paradójicamente están mejor posicionados por nuestras palabras clave principales.

Aquí el planteamiento es más delicado. Si un usuario no nos ve en primera posición, pero los que están delante no son el objetivo que estamos buscando, probablemente acabe llegando a nuestro resultado antes que a nuestra competencia.

¿Vale la pena esforzarse en mejorar el posicionamiento en este caso? La respuesta sigue siendo afirmativa, aunque con matices.

Posicionamiento SEO cuando tenemos resultados casi inmejorables

En primer lugar, cualquier acción promocional en posicionamiento SEO tiene una consecuencia de reforzamiento de nuestra popularidad e indexación. Es decir, que si nos esforzamos por optimizar nuestro posicionamiento SEO aunque quizás no mejoremos en posiciones, sí haremos más complicado a la competencia que pueda adelantarnos.

Del mismo modo, la optimización SEO general podría no ofrecernos la oportunidad de alcanzar los objetivos principales que nos planteamos, pero sí que podría involuntariamente acercarnos a otros objetivos secundarios y aquí el long tail puede ser una fuente de ingresos considerable.

Además, el planteamiento de inversión en marketing online nos ofrece una vertiente distinta a la habitual en estos casos. Podemos realizar una inversión menor en posicionamiento SEO (no recomendamos por tanto eliminarla del todo) y dedicar el presupuesto sobrante a otros entornos que podría ser redes sociales, anuncios patrocinados o incluso desarrollos web, que nos permitan reforzar nuestra presencia.

En conclusión, no debemos dejar de aprovechar el marketing ante resultados no mejorables, sino reorientar nuestra estrategia hacia objetivos diferentes, pero que nos ofrecen igualmente una rentabilidad comercial.