La necesidad de luchar contra la violencia de género actualmente ha llegado a abarcar tantos ámbitos de nuestra vida, que se han limitado ciertas libertades que podían originarse en el buen humor, pero realmente escondían (a veces sin percatarse de ello), una base de machismo que afectaba a las conductas sociales.

Un ejemplo práctico se ve en los programas cómicos de gags, donde los artistas han retirado toda referencia homosexual en tono de sátira con el fin de no ofender a nadie. Ellos han identificado claramente el problema, porque su negocio se basa en el humor y saben de qué pueden reírse en cada momento y de qué no.

Sin embargo, en marketing es diferente. No será extraño para nadie la típica noticia de que un anuncio (satírico o no) viene acompañado de denuncias de grupos sociales de diversa índole. Los ejemplos en la actualidad son casi diarios.

Una mujer en bikini para anunciar una empresa que ofrece tratamientos de alopecia; una mujer desnuda y de aspecto saludable con un hombre también en bañador, pero que no cuida su aspecto, para promocionar el alquiler de vehículos; un spot con niñas seduciendo a niños para conseguir galletas; una boda en la que se revisa a las novias para vender coches de segunda mano…

Presentado de forma conceptual está claro que el método no es el correcto. Sin embargo, sobre el guión e, incluso, delante de la cámara, todo parece una broma. Probablemente esa sea la realidad de su existencia. Pero, aunque se haya hecho de forma inconsciente, contiene lo que se ha dado a conocer como micromachismo.

El micromachismo consiste en la utilización de prácticas machistas que podrían pasar de forma desapercibida, pero que perpetúan la desigualdad de las mujeres con respecto al hombre, entre otros conceptos machistas.

¿Cómo evitar el micromachismo en marketing?

Quizás el guionista no se dé cuenta de ello. El micromachismo a veces pasa desapercibido incluso para quienes lo practican. Por esa razón, en marketing es muy importante el paso de pruebas piloto. En ellas no deberíamos temer hacer la pregunta “¿Te ha ofendido lo que has visto?”. Porque las tendencias sociales pueden estar evolucionando a un ritmo mayor del que la empresa anunciante podría prever.

Aunque no es la mejor solución, algunas agencias publicitarias optan por hacer lo contrapuesto, mostrar actitudes machistas que perjudican paradójicamente al hombre en los anuncios. ¿Es micromachismo o no? Podría debatirse con razón en ambas partes, pero de momento está mejor visto que una situación polémica con mujeres y menores de protagonistas. En todo caso, nuestra recomendación es evitarlo en todo lo posible.