En el marketing hay muchas figuras importantes, que son decisivas para la estrategia global de una empresa. Una de las que lo es de forma más visible lo constituye la del embajador (o embajadora en caso de tratarse de una mujer).

Qué es un embajador

Un embajador representa la imagen pública de una compañía, sin estar vinculado en los órganos de Gobierno de la misma, es decir, sin ser un empleado activo de la empresa.

Normalmente se asigna la figura de embajador a una celebridad, con el fin de vincular su fama y a sus aficionados con el producto o productos que la empresa comercializa.

La relación entre el embajador y la empresa debe ser estrecha, pero no tiene por qué ser directa. Es decir que debe encajar su filosofía promocional con los valores de la compañía, pero no tiene por qué pertenecer  al mismo sector comercial.

Un ejemplo claro lo constituye un piloto de Fórmula 1. Un embajador podría serlo de una marca de relojes, dado que su deporte está muy relacionado con el control del tiempo, pero también podría serlo de una colonia (mucho más desvinculado) o de una marca de coches (vinculado directamente).

Diferencias entre embajador e influencer

Un embajador tiene la responsabilidad de acudir a los eventos públicos de la empresa, normalmente presentaciones oficiales de productos, mientras que un influencer no tiene este papel.

Además, un embajador en casi todos los casos es interpretado por una celebridad, con fama internacional, mientras que un influencer de forma mayoritaria no será una celebridad, sino un usuario conocido sobre todo en su nicho de mercado, por los millones de usuarios que le siguen.

De esta forma, una celebridad podría tener mucha influencia entre sus aficionados y, de hecho, es por esta razón por la que las empresas confían en ellos como embajadores. Sin embargo, es muy difícil que un influencer se convierta en celebridad, algo que no debe confundirse con ser solo famoso.

Un embajador ofrece casi siempre una presencia muy atractiva y asumir con carácter eventos sociales, normalmente con cierto glamour y elegancia. No es algo que ocurra en el 100% de los casos, pero sí mayoritariamente. Estos, sin embargo, no son factores decisivos en un influencer.

Por último, un embajador dispone de un contrato oficial entre la empresa y sus acciones promocionales, que debe cumplirse salvo que quiera saltarse la ley. Un influencer debería tener estas mismas obligaciones y un contrato detallado sobre sus actuaciones, pero de momento no es la nota predominante y, muchas veces, termina ocasionando importantes crisis de reputación para la compañía.